Te llamé con mi silencio
ahogado en la melancolía
del saber varado
en la orilla sin esperanza
acumulada en el pasado,
futuro del sentimiento
que en el presente atemoriza
con dejar de saltar obstáculos
anclados en la corriente
de este pensamiento
un día feliz, un día atormentado,
que chilla en tus oídos
ciegos en el raciocinio,
que aúlla en tus entrañas
tranquilas y relajadas.
Pero tú, tú no me escuchabas.
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