Te odio cuando dices que me quieres,
te odio cuando me acaricias suavemente,
te odio cuando me haces reír,
y odio cuando me sorprendes.
Pero sobre todo te odio a ti
por ser como eres,
porque eres el único que intenta comprenderme,
por ser el sol y las estrellas,
por dar calor a las profundidades del volcán,
porque por ti estoy a punto de estallar,
porque sólo por ti me sale llorar,
porque nunca antes
me creí capaz de odiar,
porque me faltas cada noche
y me despierto sin ti cada mañana,
porque sólo leerte cada día
ahoga mi corazón
mientras tus palabras vanas
me hacen imaginar todo
sin decirme nada.
Porque dos meses sin ti
es escribir con boli blanco.
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