Setecientos caballos de fuego
tanto tiempo retenidos
tirando de mí
a galope tendido,
arrasando campos
de dulzura y ternura
que intentaron apaciguarlos...
...pero un cruce de miradas,
un roce provocado,
y mis músculos tensados
y mi corazón desbocado
y tu pasión embistiendo
mi deseo de sentirte dentro,
tu fuerza me abrasa
y tú entrando y entrando
y mi cuerpo temblando
y mis sentidos nublados
y mi mente gritando
¡y estallo, estallo, estallo y estallo!
y mis ojos llorando
un abrazo desconsolado
un suspiro de alivio
y al final, un escalofrío.
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