lunes, 21 de enero de 2013

TE ODIO


Te odio cuando dices que me quieres,
te odio cuando me acaricias suavemente,
te odio cuando me haces reír,
y odio cuando me sorprendes.
Pero sobre todo te odio a ti
por ser como eres,
porque eres el único que intenta comprenderme,
por ser el sol y las estrellas,
por dar calor a las profundidades del volcán,
porque por ti estoy a punto de estallar,
porque sólo por ti me sale llorar,
porque nunca antes
me creí capaz de odiar,
porque me faltas cada noche
y me despierto sin ti cada mañana,
porque sólo leerte cada día
ahoga mi corazón
mientras tus palabras vanas
me hacen imaginar todo
sin decirme nada.
Porque dos meses sin ti
es escribir con boli blanco.

PASIÓN


Setecientos caballos de fuego
tanto tiempo retenidos
tirando de mí
a galope tendido,
arrasando campos
de dulzura y ternura
que intentaron apaciguarlos...
...pero un cruce de miradas,
un roce provocado,
y mis músculos tensados
y mi corazón desbocado
y tu pasión embistiendo
mi deseo de sentirte dentro,
tu fuerza me abrasa
y tú entrando y entrando
y mi cuerpo temblando
y mis sentidos nublados
y mi mente gritando
¡y estallo, estallo, estallo y estallo!
y mis ojos llorando
un abrazo desconsolado
un suspiro de alivio
y al final, un escalofrío.

PREGUNTAS DEL CUERPO


Mi corazón me pregunta
por la mitad que le falta.
Mi piel me pregunta
por tus manos,
disfrazadas en caricias
que despiertan mi alma.
Mis ojos no quieren mirar
si no es para observarte.
Mis oídos preguntan
por tus pensamientos,
Mi olfato por tus abrazos,
¡mis labios! mis labios
me preguntan por tus besos,
y mi sexo, mi sexo
por tus sentimientos.

Y yo no sé si es por el tiempo
que llevamos sin vernos,
o por saberte tan lejos.

LLAMADA EN SILENCIO


Te llamé con mi silencio
ahogado en la melancolía
del saber varado 
en la orilla sin esperanza
acumulada en el pasado,
futuro del sentimiento
que en el presente atemoriza
con dejar de saltar obstáculos
anclados en la corriente
de este pensamiento
un día feliz, un día atormentado,
que chilla en tus oídos
ciegos en el raciocinio,
que aúlla en tus entrañas
tranquilas y relajadas.
Pero tú, tú no me escuchabas.

DILEMA


Un día soñé
que el sol de la mañana
me despertaba cada madrugada.

Un día soñé
que la oscuridad de un eclipse solar
me deslumbraba.

Y al día siguiente
no supe con qué soñar,
si con despertarme cada mañana
con la luz solar
o bailar al ritmo del son
que marcaba el eclipse de sol.
Si despertarme para ver
una estrella fugaz
o reconfortarme en una cálida noche
bajo la estrellas,
que no me fallan
y que me acogen
en su regazo cada noche.

Todo es bello de admirar,
todo es nuevo que sentir
¿pero qué elegir?

¿Volar dejándote llevar
por la corriente de un instante fugaz
o sumergirte en el inmenso mar
de la eternidad? 

SOY

Soy la estrella 
que te acompaña todas las noches sin que la veas,
tapada por una brisa contaminada.
Soy la luna 
que en la oscuridad de la vida
ilumina tu alma.
Soy el río 
que arrastra tus anhelos 
y desemboca en ti, llenándote de esperanza.
Soy la mirada 
que despeja tus miedos.
Soy la sonrisa 
que para tu tiempo.
Soy el escalofrío 
que recorre tu cuerpo.